Planificar tu temporada
Una sola hoja de papel evita una docena de errores
Diez minutos con un lápiz a finales de invierno valen más que cualquier improvisación en primavera. Un plan aproximado evita que siembres todo a la vez, te quedes sin espacio u olvides un cultivo hasta que ya es tarde.
Esboza el año
Dibuja tus bancales a escala y anota a lápiz qué va dónde, teniendo en cuenta tus fechas de última y primera helada. Apunta qué creció en cada sitio el año pasado para que los cultivos emparentados roten: esta sencilla rotación reduce las enfermedades del suelo.
Qué dejar fijado
- Tu última helada media de primavera y la primera de otoño.
- Qué cultivos se inician en interior y cuáles se siembran directos.
- Una fecha de siembra y una ventana aproximada de cosecha para cada cultivo.
- Dos o tres resiembras pequeñas de ensalada y judías para un suministro constante.
Los planes no son promesas. Son un punto de partida que puedes cambiar en cuanto lo haga el tiempo.
Guarda el plan del año pasado y garabatéalo toda la temporada; el invierno siguiente será tu mejor referencia. El principio de mover los cultivos es la rotación de cultivos.
